Suben las licencias por salud mental: qué debe ver RRHH

Cuando el ausentismo laboral por salud mental empieza a subir en una empresa, lo que muestran los números no es un problema de asistencia ni de control: es la señal visible de un cuadro clínico que el equipo ya está viviendo.

23 Jul 26

Ausentismo en el trabajo por salud mental

Una licencia médica por salud mental marca el punto en que un malestar dejó de resolverse por sí solo y necesitó reposo indicado por un profesional. Leerla como un dato administrativo —una cifra que hay que bajar— es perder la información más valiosa que entrega: que hay personas, y probablemente un contexto de trabajo, pidiendo una lectura clínica antes de que el cuadro escale.

Qué está viendo una empresa cuando suben las licencias

Una empresa cuyas licencias por salud mental aumentan no está viendo una rareza local: está viendo, en su propia escala, lo mismo que ocurre en todo el país. 

En Chile, los trastornos mentales fueron la primera causa de licencias médicas en 2025, con el 30,9% del total según la SUSESO, por delante de las causas musculoesqueléticas y respiratorias. No es un pico pasajero ni un problema de una generación: es el diagnóstico que más días de trabajo cuesta hoy. 

Cuando ese fenómeno se refleja en tus números, la pregunta útil no es "¿cómo bajo la cifra?", sino "¿qué le está pasando a mi equipo para que la cifra suba?".

Perseguir la licencia no baja el ausentismo

El dato más revelador de 2025 llegó cuando el Estado salió a perseguir el fraude en las licencias médicas.

El detonante fue un informe de la Contraloría: reveló que más de 25 mil funcionarios públicos habían viajado al extranjero mientras estaban con licencia médica. El escándalo endureció la fiscalización de cómo se emiten y se usan esos permisos, y el efecto fue inmediato: en Chile se emitieron más de un millón de licencias menos que en 2024, de 8,05 a 7,02 millones.

La caída fue transversal: isapres, Fonasa, sector público y privado. Y las licencias por salud mental no fueron la excepción: también bajaron.

Aun después de esa limpieza, los trastornos mentales siguieron siendo la primera causa de licencia en el país, con el 30,9% del total.

Se depuró el abuso, pero el peso clínico no se movió del primer lugar.

Ahí está la lección para cualquier empresa tentada de tratar el ausentismo como un problema de control: perseguir el mal uso recorta el número, no cura a la persona ni cambia lo que la enfermó. 

El ausentismo por salud mental solo cede cuando alguien atiende lo que hay detrás.

Medir el riesgo psicosocial no es leerlo clínicamente


Muchas empresas ya tienen una parte del diagnóstico en la mano sin usarla. El cuestionario de riesgo psicosocial CEAL-SM de la SUSESO, obligatorio para toda organización desde 2023, mide qué dimensiones del trabajo están dañando al equipo. Es valioso, pero es una foto agregada: dice que hay riesgo, no qué le pasa a cada persona detrás del promedio. 

Leer clínicamente es el paso siguiente —interpretar qué significan esas señales en las personas concretas y qué necesita cada caso—, y es un criterio profesional, no una planilla. 

Que estas licencias exigen ese criterio lo reconoce hasta el Estado: en 2025 el Ministerio de Salud abrió a consulta pública sus orientaciones técnicas para la emisión y justificación de licencias por trastornos mentales, precisamente porque justificarlas bien pide rigor clínico.

Qué debería observar RRHH (y qué hacer con lo que ve)


Antes de que las licencias suban, el equipo casi siempre ya dio señales. Estas son las que conviene mirar como síntomas, no como estadística:

  • Concentración: licencias que se agrupan en un área, un turno o bajo una misma jefatura. Rara vez es casualidad; suele apuntar a un factor de riesgo psicosocial localizado.
  • Recaída: las mismas personas volviendo a licencia por salud mental. Es la señal más clara de que la primera vez se contuvo el episodio, pero no se sostuvo el cuidado.
  • Duración creciente: reposos que se alargan o se renuevan. Habla de cuadros que se atendieron tarde o sin seguimiento.
  • Presentismo y rotación al alza junto con las licencias: gente que está, pero no rinde, y gente clave que se va. El presentismo laboral y la fuga silenciosa suelen preceder a la licencia formal.

Cada una de esas señales pide una lectura, no una advertencia. Distinguir un mal mes de un cuadro que empieza es saber cuándo pedir apoyo clínico; reconocer el patrón en el equipo antes de que estalle es leer a tiempo las señales de deterioro. Y cuando una de esas señales muestra un caso que ya excede lo que la empresa puede acompañar, lo que corresponde no es esperar, es derivar a atención especializada con criterio.

De la planilla a la lectura clínica


Acá está la diferencia entre gestionar el ausentismo y entenderlo. 

En Edumind, esas señales no las lee una planilla ni un jefe de área con buena voluntad: las lee un equipo clínico. Nuestro modelo de acompañamiento interpreta lo que los números insinúan, contiene los casos que puede contener, deriva los que lo requieren y trabaja sobre los factores de riesgo que la medición dejó a la vista. Y como las licencias por salud mental tienden a repetirse en las mismas personas, el resultado no lo sostiene una intervención única: lo sostiene la continuidad del cuidado después de la primera respuesta. 

Ese respaldo lo da un equipo clínico in-house, con 30 años de experiencia: el Grupo CLT (Clínica Los Tiempos).

Un aumento de licencias por salud mental no es un problema de asistencia que se resuelve vigilando mejor. Es un síntoma que pide ser leído a tiempo y con criterio clínico, antes de que se traduzca en personas que recaen y talento que se va. 

Cuando algo importa de verdad, respondemos. 

Si tu empresa está viendo esas señales, en Servicios está cómo las leemos y qué hacemos con ellas —y en el espacio de recursos para RRHH seguimos desarrollando cómo mirar la salud mental laboral de forma responsable.